Antibióticos y Alcohol; lo que ocasiona combinarlos

Los antibióticos y  alcohol no deben mezclarse. Esta afirmación siempre ha estado rodeada de controversia pues existen personas que a pesar de las advertencias de los profesionales de la medicina, consumen alcohol mientras están bajo tratamiento médico con antibióticos, lo cual es totalmente contraproducente.

antibióticos y alcohol

Los Antibióticos

Los antibióticos son los medicamentos que se utilizan para combatir las infecciones causadas por bacterias, en seres humanos y animales.

Estas infecciones de tipo bacteriano se pueden manifestar en personas y animales, en estos casos es cuando por medio de los antibióticos, que  el cuerpo puede eliminar las bacterias, ya que estos evitan que crezcan y se sigan multiplicando, además de ayudar al sistema inmune a combatir dicha infección.

Cuando a una persona se le indica tomar antibióticos lo puede hacer de varias maneras:

  • Vía oral: Los cuales son ingeridos a través del tracto gástrico (iniciado en la boca), son los que vienen presentados en forma de pastillas, cápsulas o jarabes.
  • Tópicos: Se aplican en crema o en aerosol directamente sobre la piel.
  • Intravenosos: Se utilizan para infecciones más complicadas y con alto nivel de gravedad, y se administran directamente con un catéter a través del torrente sanguíneo.

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¿Qué tratan los antibióticos?

Los antibióticos solo tratan ciertas infecciones de tipo bacteriano, tales como la amigdalitis estreptocócica, un tipo de infección que ataca la garganta y provoca mucho dolor en la zona, además de otros síntomas.

También son indicados en las infecciones del tracto urinario, es decir en las dolencias que se presenten en los riñones, la vejiga o la uretra.

Otra infección muy común que suele combatirse con los antibióticos es la de la bacteria E. Coli, la cual siempre está presente en el intestino sin causar problemas, pero a veces causa infecciones en el tracto digestivo que pueden complicarse mucho.

Un aspecto importante que se debe tener en cuenta con los antibióticos es que no se deben tomar si no son estrictamente recetados por un médico, pues tomarlos cuando no se necesitan puede acarrear severos efectos secundarios.

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Cabe destacar que su uso frecuente también puede generar riesgos para la salud, por lo cual un profesional competente debe hacer primero una evaluación del caso antes de recetar un antibiótico.

Está completamente prohibido el combinar los antibióticos y alcohol, pues las consecuencias pueden ser graves, algunas veces se puede agravar el cuadro infeccioso que ya existe, otras veces se pueden generar problemas aún más graves, que incluso pueden llegar a ser mortales.

¿Qué son las bacterias?

Las bacterias son elementos microscópicos que tenemos todos los seres vivos; la mayoría de ellas no tienen un papel beneficioso para el organismo. Descubre más en Bacterias del Yogurt

Algunas clases de bacterias ayudan en la digestión de ciertos tipos de alimentos, otras ayudan a controlar la proliferación de las células que causan enfermedades.

Generalmente, las bacterias que causan infecciones se reproducen rápidamente dentro del cuerpo, la mayoría de las veces las bacterias producen sustancias tóxicas que dañan los tejidos y es cuando se manifiestan los síntomas de la enfermedad.

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El Alcohol

El alcohol existe desde el inicio de la civilización, los seres humanos desde tiempos muy antiguos han elaborado bebidas alcohólicas, que van desde los rudimentarios preparados con frutas fermentadas hasta las destiladas y refinadas bebidas de nuestra época.

Se considera una bebida alcohólica a una preparación líquida que contiene alcohol etílico (etanol), la cual dependiendo del proceso de elaboración tendrá mayor o menor cantidad de alcohol en su composición.

Cada vez es más frecuente el consumo de alcohol, ya que se ha vuelto costumbre en las reuniones sociales, agasajos y eventos de todo tipo, para algunas personas, no se concibe una salida nocturna sin alcohol.

Generalmente el cuerpo humano es tolerable hasta cierto punto con el consumo de alcohol, cuando se toma en exceso, produce problemas graves en el organismo, incluso llega a afectar el equilibrio, el juicio, la memoria y hasta se pone en riesgo la seguridad personal.

antibióticos y alcohol

Al ingerir alcohol este ingresa al tubo digestivo, y llega al estómago donde es absorbido por el organismo, de allí pasa al torrente sanguíneo donde recorre el cuero y afecta los órganos internos.

En algunos órganos se nota más el efecto que en otros, principalmente se nota en el sistema nervioso y a nivel de la percepción.

Al cabo de un tiempo se procesa en el hígado donde después de perder su efecto se desecha a través de la orina.

Antibióticos y Alcohol 

La creencia popular tiene una posición en la que expresa que beber alcohol cuando se está en tratamiento con antibióticos no causa ningún problema, lo cual no es cierto.

La mayoría de las personas consumen alcohol, en algunas de las actividades que realice siempre están presentes las bebidas alcohólicas.

Es por ello que algunas personas tienden a negar la posibilidad de que exista algún riesgo en tomar alcohol cuando se ha ingerido un antibiótico.

Lo mejor es evitar, la ingesta de alcohol mientras dure el tratamiento con cualquier clase de medicamento, pues la metabolización de ambas sustancias se produce en el mismo lugar.

El alcohol y los medicamentos van al hígado para ser procesados. Es por esto que comienzan a presentarse los problemas al realizar esta combinación.

Interacción entre los antibióticos y el alcohol

El alcohol recorre la misma ruta para ser procesado en el organismo que el alcohol, debido a esto ambos llegan al hígado, el cual debe efectuar un sobre esfuerzo para metabolizar ambas sustancias.

El algunos casos este proceso de metabolización se ve interrumpido, ralentizado o acelerado, para alguna de las dos sustancias.

Por ejemplo,  puede que el alcohol estimule de forma inusual las enzimas del organismo, lo cual generaría un comportamiento irregular del proceso; dando como resultado que los medicamentos se metabolizan de forma incorrecta.

Esto puede implicar que la dosis que el médico le había recetado pierda su efecto o tenga una actividad insuficiente y no cumpla su cometido.

Además de que el alcohol anula el trabajo de los antibióticos en el organismo, el consumo de este tipo de bebidas durante el tratamiento médico produce una alteración en le sistema inmune.

El sistema inmunológico se comporta de manera diferente cuando tiene que defender al organismo de una infección, si esta es fuerte necesita la ayuda de un antibiótico para cumplir con el trabajo.

El ingerir bebidas alcohólicas empeora las condiciones vulnerables que en ese momento tiene el organismo.

La cerveza y el vino son  bebidas muy populares, estas bebidas contienen una sustancia llamada tiramina, que cuando se mezcla con cualquier medicamento causa síntomas como náuseas, vómitos y enrojecimiento facial.

Otra de las formas de interacción con la que se debe tener cuidado es cuando se combina el medicamento paracetamol con el alcohol; ya que sus efectos en el hígado son tremendamente tóxicos.

Algunos medicamentos que actúan directamente sobre el sistema nervioso, causan estados de relajación  intensos y sueño profundo, si esto se combina con los efectos del alcohol, la capacidad de respuesta del organismo se reduce al mínimo.

Antibióticos que no se deben mezclar con Alcohol

Los antibióticos no se deben mezclar con el alcohol, sin importar el tipo de tratamiento del que se trate ni la cantidad de alcohol que se beba. Es necesario evitar la ingesta de bebidas alcohólicas cuando se está bajo tratamiento médico.

Los antibióticos recetados de manera frecuente y que no deben mezclarse nunca con alcohol son:

Metronidazol

Es un medicamento recetado para el tratamiento de infecciones dentales, del tracto urinario, úlceras, entre otras, cuando se mezcla con alcohol, causa síntomas como dolor de cabeza intenso, taquicardia, náuseas, vómitos e hipertensión.

Disulfiram

Se utiliza en los tratamientos de rehabilitación del alcoholismo. Actúa inhibiendo la acción de la enzima procesadora de los metabolitos  más tóxicos del alcohol.

Apenas 10 minutos después de la ingesta de la pastilla, provoca los efectos desagradables de la peor de las resacas.  Como lo son la cefalea, vómitos, visión borrosa, transpiración, sensación de asfixia y ansiedad.

Tinidazol

Es un medicamento que se receta para las  infecciones intestinales, las cuales causan síntomas como diarrea, gases y dolor fuerte en el estómago.

Si se combina con el alcohol generará un shock en el cuerpo que producirá en el paciente los mismos síntomas antes descritos en los medicamentos anteriores.

Linezolid

Es un antibiótico que sirve para el tratamiento de la neumonía. Si se combina con bebidas alcohólicas que contengan alto contenido de tiramina, se producen efectos secundarios como somnolencia, mareos, confusión, dificultad para concentrarse e hipertensión.

No solo la cerveza y el vino tienen tiramina en su composición, esta sustancia también está presente en alimentos ahumados, avinagrados y fermentados.

Isoniacida, Rifampicina y Pirazinamida

Este grupo de medicamentos se utilizan para tratar la tuberculosis, su efecto en el organismo es fuerte y deben ser utilizados bajo estricta vigilancia médica.

Se trata de una medicación totalmente agresiva, por lo cual se aconseja que no se beba ni una sola gota de licor durante el tiempo que se esté en tratamiento.

Doxiciclina

Es un fármaco que se emplea para el tratamiento de muchas de las infecciones que atacan en el organismo, el cual ve alterada su función antibiótica por el consumo de alcohol mientras se está en tratamiento.

Cuando una persona consume alcohol la acción medicinal de este medicamento se reduce casi en su totalidad.

En algunos casos, el paciente puede presentar efectos secundarios severos como migraña, calambres, desorientación, taquicardia y hasta alucinaciones.

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