Enfermedad del Beso, conócela para prevenirla y más

La Enfermedad del Beso es un trastorno de origen infeccioso, que se transmite a través de la saliva y puede afectar a personas de cualquier edad; aunque es más frecuente en las personas más jóvenes. En el siguiente artículo te presentaremos aspectos importantes de esta dolencia, para conocerla y prevenirla.

enfermedad del beso

Enfermedad del Beso

La enfermedad del beso es el nombre que se le da coloquialmente a la Mononucleosis, un padecimiento de tipo infeccioso causado por un virus que pertenece a la familia del Herpes.

Este trastorno se contagia de persona a persona por la saliva, es común que se transmita a través de un beso, lo cual le dio el origen al singular nombre.

También tiene otras fuentes de contagio tales como la tos, los estornudos, compartir vasos, comida o  cualquier cosa que implique el intercambio de saliva con alguien que esté infectado.

Los adolescentes y personas jóvenes son los que tienen más altas las probabilidades de contagiarse de la enfermedad del beso, los niños pequeños pueden presentar síntomas aunque es menos frecuente que contraigan esta infección.

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¿Qué es la Mononucleosis?

La Mononucleosis es una infección de tipo viral, que se contrae cuando se entra en contacto con la saliva de una persona enferma.

El virus que causa esta dolencia es el  Epstein – Barr; el cual es uno de los agentes infecciosos microscópicos que tienen la capacidad de ser fácilmente contagiados y de comportarse como una infección recurrente crónica.

La mononucleosis es una dolencia causada también por el citomegalovirus, otro de los virus que conforman la familia de los Herpesvirus; este enemigo microscópico causa los mismos síntomas que el Epstein – Barr aunque es menos frecuente.

Este tipo de virus son conocidos por infectar células que están presentes en las glándulas salivales y alteran también los niveles de los glóbulos blancos o leucocitos en el organismo.

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La transmisión de este tipo de virus requiere de contacto personal, cuando un infectado tiene el virus en su organismo, el virus puede estar activo durante horas.

La infección por mononucleosis suele difundirse rápidamente cuando las condiciones son de hacinamiento. También los contagios pueden ser endémicos, como por ejemplo en instituciones educativas, donde la cercanía entre jóvenes aumenta las probabilidades de contagio.

Existen personas que son portadoras asintomáticas del virus, las cuales pueden llegar a tener el agente viral activo durante meses; el período de incubación del Epstein – Barr dura de entre 30 a 50 días.

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Síntomas

La mononucleosis tiene un periodo de incubación durante el cual no se muestran signos de ningún síntoma luego de haberse efectuado el contagio.

Generalmente de los 7 a los 14 días es que se produce el malestar general, lentamente el paciente comienza a sentir fatiga, dolor de cabeza de moderado a fuerte y dolor de garganta.

Algunos pacientes empiezan con los síntomas en forma gradual, otros en cambio tienen la aparición brusca de fiebre alta y malestar general fuerte. En ambos casos los síntomas tienden a empeorar, la fiebre es constante y el malestar también.

El dolor de garganta es una de las características de esta enfermedad, poco a poco se va incrementando la molestia para tragar, luego las amígdalas se inflaman y visualmente lucen como recubiertas por una sustancia amarillenta.

Dolor en los ganglios

Casi siempre la persona enferma presenta infección en los ganglios linfáticos, los cuales son estructuras que forman parte del sistema inmunitario, que básicamente es la primera línea de defensa del organismo.

Frecuentemente, al inflamarse los ganglios linfáticos, el paciente presenta dolor al palpar los mismos en la garganta durante un exámen médico.

El paciente puede presentar una erupción generalizada en  la piel, si esto ocurre a la persona se le nota a simple vista pequeñas rosetas similares a las que se producen en un paciente que tiene sarampión.

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La persona que tiene mononucleosis presenta con frecuencia una condición llamada astenia, o sea que tiene debilidad muscular, se fatiga y se le hace difícil el realizar tareas donde necesite de esfuerzo físico de algún tipo.

Los síntomas pueden variar de acuerdo al estado físico de la persona que ha contraído la mononucleosis, también se deben tomar en cuenta las patologías que el paciente haya tenido previamente.

Entre los síntomas menos frecuentes que puede desarrollar una persona mientras tenga la enfermedad del beso son los siguientes:

  • Dolor en el pecho, el cual puede ser constante.
  • Tos, muchas veces consecuencia de la infección en la garganta.
  • Ictericia, se trata del cambio de color en la parte blanca del ojo (esclerótica), la cual se torna amarillenta.
  • Sangrado Nasal.
  • Taquicardia, ritmo cardíaco inusual.
  • Dificultad para respirar.

Si se llega a presentar cualquiera de estos síntomas debe acudir a un centro de salud lo más pronto posible, pues puede ser que sean manifestaciones de otras dolencias o se trate de condiciones médicas más graves.

Faringoamigdalitis

La faringoamigdalitis es una enfermedad donde el paciente presenta un cuadro clínico que incluye inflamación de la orofaringe,  es decir de la parte más posterior de la boca que comprende la garganta, las amígdalas y por supuesto la faringe.

Esta dolencia puede resultar muy dolorosa para el paciente, produce fiebre muy alta debido a la infección y es completamente molesta para ingerir los alimentos o simplemente al tragar saliva.

Esta infección es fuerte y debe tratarse lo más pronto posible, ya que es un foco de infección causada por el virus de la mononucleosis, por esta razón es uno de los síntomas más usuales de los pacientes con la enfermedad del beso.

Complicaciones de la Enfermedad del Beso

Las personas que tienen síntomas de la enfermedad del beso deben acudir a un centro de salud para que se le realicen las pruebas médicas indicadas en estos casos. Esto es importante ya que ocasionalmente, la mononucleosis puede llegar a complicarse.

Las personas que tienen patologías previas o que ya han sufrido la enfermedad tienen una alta probabilidad de que la enfermedad llegue a comprometer otros órganos del cuerpo.

Estas complicaciones pueden variar y de acuerdo a la condición física del paciente, la mononucleosis puede llegar a causar daños irreversibles en el funcionamiento normal de los órganos internos.

A continuación presentamos algunas de las complicaciones que puede presentar un paciente que haya desarrollado el cuadro clínico correspondiente a la Enfermedad del Beso:

Aumento del Bazo

La mononucleosis puede producir en algunos pacientes el aumento del tamaño del Bazo. Este importante órgano está ubicado en la parte superior izquierda de la cavidad abdominal, justo detrás del estómago. El bazo es parte del sistema linfático, cuyos órganos se encargan de combatir las infecciones y mantener sano el organismo.

Las personas que sufren de la Enfermedad del Beso tienen el riesgo de presentar una inflamación de este órgano, el cual en algunos casos puede dañarse y producir un dolor agudo y repentino que debe atenderse de inmediato.

Problemas Hepáticos

Las personas con mononucleosis pueden presentar problemas con uno de los órganos más importantes del cuerpo humano, como lo es el hígado.

Este órgano glandular es el encargado de procesar las sustancias que ingresan a nuestro organismo, por ejemplo todas las medicinas que ingerimos pasan por el hígado para que el cuerpo pueda absorberlas. La Enfermedad del Beso puede causar que el hígado comience a presentar fallas en su funcionamiento, tales como la hepatitis y la ictericia.

La presencia de hepatitis en los pacientes con mononucleosis es muy frecuente, de hecho existen indicadores que muestran que un alto porcentaje de los casos lo presentan.

¿Cómo prevenir la enfermedad del Beso?

La Enfermedad del Beso se presenta sin aviso, por lo cual es bueno acatar medidas para que podamos protegernos de este trastorno de tipo viral. Aunque esta dolencia no es mortal suele ser bastante molesta y de no ser tratada debidamente puede causar daños importantes a los órganos internos.

Las medidas de seguridad se basan principalmente en una buena higiene; acciones básicas como lavarse las manos con frecuencia y conservar una buena higiene oral.

Otra de las medidas que deben adoptarse siempre es la de no compartir los utensilios o recipientes de uso personal, tales como los vasos, platos y todo lo que se utilice para ingerir alimentos y bebidas. Cuando se tiene conocimiento de que una persona tiene mononucleosis, se debe cuidar la distancia y no exponerse al virus.

Diagnóstico

El diagnóstico de la mononucleosis se realiza cuando el médico verifica los síntomas que tiene el paciente, según su cuadro clínico, el cual usualmente es confirmado por una prueba de sangre.

Las alteraciones que causa el virus de la enfermedad del beso en el nivel de células sanguíneas es relevante. Generalmente aumenta el número de leucocitos  y de los linfocitos, esto quiere decir que el paciente tiene un aumento de los glóbulos blancos y linfocitos totalmente atípicos.

Otro de los exámenes que es requerido para realizar el diagnóstico de la mononucleosis es uno de tipo serológico, con el cual se puede detectar si la persona tiene en su sangre la presencia de los anticuerpos contra el virus responsable de la enfermedad del beso.

Tratamiento 

La Enfermedad del Beso requiere de un tratamiento adecuado, el cual debe enfocarse específicamente para tratar los síntomas que produce la enfermedad.

En la mayoría de los casos se recomiendan las medidas generales comunes como el reposo, evitar las actividades que puedan agitar demasiado al paciente y mantener una buena hidratación.

El reposo adecuado, alimentarse adecuadamente y el ingerir mucha agua  contribuye con que mejoren los síntomas como la fatiga, el dolor de cabeza y la fiebre. Descubre más sobre los aportes nutricionales de los alimentos en Alimentos con Magnesio

En caso de que la temperatura esté muy elevada se recetan medicamentos para controlarla, al igual que para tratamientos puntuales para realizar gárgaras y aliviar la irritación de la garganta.

La mayoría de los casos se resuelven con este tipo de tratamiento, de forma satisfactoria; la fiebre cede en unos días y la inflamación de los ganglios linfáticos puede tardar  en desaparecer completamente 4 semanas.

El cansancio y el decaimiento irá desapareciendo poco a poco; en general el tiempo de recuperación depende del reposo, del cumplir las indicaciones del médico y de las complicaciones que hayan surgido.

En caso de que se hayan desarrollado otras patologías con infecciones adicionales se recomendará tratamiento adecuado para cada una de ellas, tomando en cuenta el cuadro clínico en general.

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